Ganó Colombia entera

Ganó Colombia entera

La Cities Alliance es la organización que trabaja para reducir la pobreza urbana y la desigualdad de género principalmente, entre otras. Lo hace a través de la implementación de programas en los territorios que combaten el rápido crecimiento de las ciudades, en lugares donde la escasez de recursos es evidente y con dificultad logran cubrir el total de las necesidades básicas. Ahora, en temas como: desarrollo de políticas públicas, fortalecimiento de habilidades y capacidades locales, planificación estratégica, entre otras, no hay ninguna opción de pensar estrategias que puedan garantizar que la inversión que llegue a cada municipalidad sea exitosa. Esta organización aglutina a diferentes entidades territoriales y conglomerados que quieren de una vez por todas establecer una visión común: transferencia de conocimientos y buenas prácticas, integrando lo valioso de los procedimientos que cada ciudad o territorio ofrece, que finalmente dieron respuesta a inconvenientes complejos, y favorecieron con ella a miles de personas. Cities Alliance tiene un modelo de financiación que ofrece a través de dos rutas: El Programa de País y el Fondo de Innovación. En los programas de país las iniciativas urbanas deben cumplir con características a largo plazo que logren un impacto de desarrollo gradual, en este modelo las líneas de financiamiento son: comunitario, local y nacional. El fondo de Innovación busca incubar nuevas ideas que puedan hacerle frente a los desafíos urbanos.

Además, la organización aborda temas claves de políticas que a través de enfoques analíticos y de colaboración se integran con programas de trabajo conjuntos en las ciudades para articularlas con las agendas globales, generándoles crecimiento económico y adicionalmente procesos equitativos resilientes e innovadores en lo social y en lo urbano.

Ahora, la red mundial de ciudades y gobiernos locales unidos – CGLU – la más grande del mundo, miembro de este Cities Alliance, entre un sin número de universidades, organismos multilaterales y la misma ONU hábitat estuvieron de acuerdo en que Aníbal Gaviria Correa, un líder reconocido en el mundo por sus ejecutorias técnicas de alto impacto en la ciudad de Medellín y en el departamento de Antioquia, con probados resultados en la gestión real (no virtual) de los problemas urbanos, tal vez la persona más citada en el IX foro urbano mundial de Kuala Lumpur por sus propuestas de intervención territorial que lejos de buscar generar aceptación política pretendían construir bienestar a futuro, y entre otras, justamente por esto, es elegido el presidente de la Asamblea de la alianza mundial de ciudades. Un reconocimiento a Colombia sin duda, Un reconocimiento a un equipo de trabajo que, liderado por Aníbal Gaviria Correa, logró sacar a Medellín de la lista de ciudades más inseguras del mundo y que su gestión impecable, con el impulso que venía, le entregó indicadores en todas las áreas al gobierno actual. Medellín, una ciudad multigalardonada, referida como el milagro urbano en todos los eventos de la especialidad, producto de varios, buenos y sucesivos gobiernos, como reconoce en todo el mundo el mismo Aníbal Gaviria Correa, cerró su ciclo de oro con una ejecución impecable en su gobierno “Todos por la vida” donde un principio fundamental, estuvo puesto en todas sus acciones e intervenciones. La vida como centro, y la coherencia de un proceso que respetó a todo precio este principio vida y que hoy, el mundo entero lo reconoce. Muy acorde con nuestro propósito de construir #CiudadaníaAntesQueCiudad, muy a propósito de tener hoy una ciudad que cada año duplica su número de muertos, con el argumento que se están matando entre ellos. Felicitaciones a Medellín, otro reconocimiento más que pone en alto el nombre del país.

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FUENTE: https://www.elmundo.com/noticia/Gano-Colombia-entera/376496

Ciudadanía, ciudadanología, ciudadanólogo

Ciudadanía, ciudadanología, ciudadanólogo

Años hablando de la inversión en los cerebros, de la necesidad de ir creando una capacidad intelectual para las ciudades y así asegurar procesos de gobierno óptimos y honorables a futuro, entre otras, me llevó a registrar dos términos nuevos, uno de ellos, el que da nombre al libro que lanzaremos en la UrbaFil, uno de los eventos de la Feria Internacional del libro de Guadalajara dedicado exclusivamente a los temas de arquitectura y urbanismo, donde además, se trabaja la gestión y gerencia de las ciudades, muy necesario en estos tiempos por cierto.


Ciudadanología, será un texto donde proponemos que el proceso ciudadano, se trate con rigor científico, con objeto y método, con mediciones objetivas de comportamientos y tendencias, que den cuenta de los nichos poblacionales y sus acciones de una manera responsable y concreta. La etimología del término es simple; tratado, ciencia que estudia al ciudadano y sus interacciones. El desarrollo de esta nueva ciencia que proponemos, en virtud de la sobrepoblación que cada vez más se concentra en las ciudades y cada vez más se aborda desde la improvisación y el populismo, se presenta apoyada en los múltiples instrumentos que tenemos hoy para georreferenciar y conocer la acción del ciudadanoen tiempo real y su relación con la ciudad. Existen tecnologías de apoyo a la gestión de las ciudades que van desde el reconocimiento del rostro, hasta el seguimiento a través de los dispositivos electrónicos y con ellas la posibilidad de construir tendencias de comportamientos por grupos poblacionales asociados con sus niveles socio económicos y culturales, la ubicación en el territorio, al arte, oficio o profesión que desempeñe, entre otros. Ya no nos podemos dar el lujo de improvisar, nuestras ciudades reciben más gente de la que pueden albergar y por ende, generan mayores desigualdades que antes. El solo hecho de asistir sin ninguna contraprestación a los grupos poblacionales más vulnerables, ya es una medida que manda un mensaje perverso, eso sin contar, la fijación para generar tributos en la clase media y las medidas para reducirlos en las clases altas, que son otras de las estrategias comunes, que en vez de generar opciones de acuerdo con las capacidades y vocaciones de la población se proponen soluciones estándar, que en razón de la igualdad no llegan a todos, porque claramente no se trata de darles a todos lo mismo, hay que generar las mismas oportunidades, pero de acuerdo a las capacidades ya exploradas y cultivadas.

El experto en esta ciencia es el Ciudadanólgo que es una especie de observador que levanta el dato y compila los resultados para entregar los insumos que ayuden a tomar decisiones con respecto a cada grupo poblacional.

Es la era de las ciudades y no podemos dejar en manos de los que llegan a cada período de gobierno, donde su único objetivo es ser elegidos, el destino de nuestros territorios que, en la actualidad, se nos están llenando más rápido que la capacidad que tenemos de resolver los mínimos elementales, esto quiere decir que si no tratamos este asunto con rigor y lo medimos juiciosamente, siempre tendremos más personas que agua potable para proveerles, que cloacas, saneamiento básico, unidades de vivienda, trabajo, educación y alimentación. Siempre habrá grandes desproporciones entre lo informal y lo formal, y a todo nivel, desde los mínimos que no se pueden cubrir, hasta los procedimientos legales y de convivencia.

La ciencia que estudia al ciudadano y sus interacciones con el entorno es urgente, y está en proceso de implementación, espero que sea de gran utilidad para la gestión de esta ciudad actual que cada vez más se convierte en región, y espero también que sea un área del conocimiento que se implemente masivamente para cumplir con el propósito de construir #CiudadaníaAntesQueCiudad.

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FUENTE: https://www.elmundo.com/noticia/Ciudadaniaciudadanologiaciudadanologo/376365

La gestión de la diferencia cultural

La gestión de la diferencia cultural

Es una constante en nuestras ciudades que paulatinamente la población nativa se va mezclando con gente de todas partes. Al menos, en las cinco capitales principales de América Latina es evidente; Ciudad de México, San Pablo, Santiago de Chile, Bogotá y Buenos Aires, donde más de la mitad de su población no es nacida allí, vienen de otros lugares de cada país la mayoría y cada vez más aumentando el número de extranjeros radicados. Esas son razones de peso para pensar en la gestión de la diferencia cultural como una necesidad urgente. La ONU Hábitat dice que la población urbana en el mundo superará los seis mil millones de habitantes para el 2045, lo que implica la adaptación urgente de las ciudades en servicios básicos, además de actualizarse en vivienda, infraestructura, transporte, eso sin contar que la producción de energía tiene que ser limpia, la emisión de gases contaminantes al aire tiene que ser con tendencia a cero, fuera de eso, los temas de empleo y educación, que no son menores. Enormes retos para actualizarse hoy se tienen en los centros urbanos, pero ser capaces de soportar al otro, de entenderlo, de tolerar los tonos en las conversaciones, las otras formas metodológicas para resolver los problemas, y mil diferencias más que existen en este mestizaje creciente que definitivamente hay que prepararse para eso y hoy mismo. Al cierre del 2018 había más de 28 megaciudades con más de 10 millones de personas (Habrá 41 en el 2030) según el mismo informe de la ONU Hábitat, y continúa diciendo que poco más de 500 ciudades tiene más de un millón de habitantes.


Es muy común ver como las grandes instituciones que abren sucursales en países y ciudades diferentes, por no tener esa diferencia cultural como un asunto principal a gestionar, se vienen abajo y en muchas ocasiones es la razón por la que les toca cerrar y afrontar su pérdida. Hoy lo vivo a diario y realmente me cuesta creer que se piense que hay que seguir al pie de la letra en todos los territorios las indicaciones centrales cuando la realidad cultural podría ser un gran aliado que optimizaría todo.

Dentro de la promoción de los procesos de planeación de cada ciudad, hay que poner obligatoriamente este punto en la agenda, no hay producto, ni indicador cierto con la improvisación, y pienso que este lado del mundo está dejando descubierto del todo esta realidad que cada vez más determina el desarrollo social de las ciudades. Las que se han encargado de integrar las culturas, respetando las diferencias y promoviendo los temas en común han sobresalido notablemente, como Tokio, Estambul, Shanghái, las que no, han generado una brecha social que difícilmente se integrará como El Cairo, Ciudad de México, New Deli y San Pablo solamente por mencionar algunas. Promover el tan mencionado #CiudadaníaAntesQueCiudad además de ratificar la necesidad de intervenir los cerebros para que estén preparados para gestionar la diferencia cultural, me ha dado la oportunidad de vivir muy de cerca la velocidad con la que se han venido globalizando nuestras ciudades y a estas alturas, educar todos los días, todo el tiempo, aunque parezca que no sirve de nada, es la única salida. Así los que llegan se enteran, y los que están hacen consciente que hay otros más con los que tienen que convivir.

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FUENTE: https://www.elmundo.com/noticia/La-gestion-de-la-diferencia-cultural/376322

De los principios, los valores y el ciudadano

De los principios, los valores y el ciudadano

Una de las paradojas más complejas frente a la acción del ciudadano, es que usan a sus elegidos para que estos constantemente estén resolviendo todos los problemas que se les presentan con el sector público, de tal forma que si necesitan pasar a la universidad, llaman a su elegido, y si por alguna razón hubo una sanción, un comparendo, una multa, si están en un proceso de selección, en un concurso de méritos, en una licitación, y ni hablar de los reconocimientos, becas, incentivos y auxilios. También para las adjudicaciones de unidades de vivienda o pequeños establecimientos de comercio en la vía pública, en fin, ni las entradas a los eventos, o al estadio, se salvan de esta mala práctica que hace que la grandísima mayoría de las llamadas de los electores a sus representantes sean para pedirles encarecidamente que emprendan un tráfico de influencias ágil y discreto para que así puedan seguir queriéndolos hasta que se pensionen en sus curules y que eventualmente puedan heredarlas por un par de generaciones más.

Es una lógica rara, porque decimos a gritos “No más políticos corruptos” y acto seguido exigimos que nos resuelvan todos los inconvenientes con una llamada. Sin hacer filas, sin pagar, sin tener las competencias, sin cumplir con los requisitos. Es una dinámica tan común que parece normal, y por eso cuando se hacen campañas para hacer consciente algo que está excediendo la racionalidad, pensamos que el problema es todo lo que hay alrededor mío. Pensamos que el problema son los carros. No, que realmente son las motos. Pensamos que el problema es el plástico, que son las harinas, la incultura de este país, la basura, el hambre.

Es muy particular que no entendamos que nos estamos equivocando todo el tiempo, que no diferenciamos lo legal, de lo ilegal, que confundimos los valores, que no seguimos las reglas. En América Latina, el principal problema sigue siendo la corrupción (Ipsos, Latinobarómetro) pero solamente se mide con referencia a los dirigentes, donde tomaran en cuenta las innumerables acciones de los ciudadanos para evadir todas las reglamentaciones impuestas, quedaría en evidencia que el problema es de principios y valores. Una definición rápida para ayudar a entender por qué estamos como estamos: Los primeros son postulados orientadores, algo así como los parámetros de nuestra conducta, son como las raíces del árbol. La vida, la justicia, el amor. Los valores son cualidades, atributos que se respetan por encima de todo, son los que definen nuestra personalidad. La honestidad, el respeto, la lealtad, la responsabilidad, entre otros. Ambos deberían ser parte del material genético. Pero es que hoy ni nos saludamos. El punto es que en teoría, el ejercicio de la ciudadanía es elegir a sus dirigentes, y claramente son como los electores los que ganan cada ejercicio democrático, así que ya va siendo hora de hacernos una transfusión de principios y valores urgente, para tratar de salvar algo en el proceso de octubre y juiciosamente empezar a actuar bien, para tener un futuro próspero. Esa sería la materialización perfecta de #CiudadaníaAntesQueCiudad y la felicidad absoluta para todos también.


La tranquilidad la vamos a tener en la medida que confiemos en los que nos gobiernan y eso tomará tiempo, así que una buena práctica sería elegir bien, y es relativamente simple; si el proyecto del candidato se concentra en ser elegido, ya no va tan bien. Si el proyecto se basa en gobernar, y es claro su conocimiento y son alcanzables sus metas y la forma de lograrlas, entonces, ya hay certeza, al menos de poder hacer seguimiento y eso ya es proyecto sólido.

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FUENTE: https://www.elmundo.com/noticia/De-los-principioslos-valores-y-el-ciudadano/376254