América Latina atraviesa un período de vulnerabilidad económica que se ha visto exacerbada por la pandemia del coronavirus. Como conocemos en Grupo Urbano, se estima que la región decrezca cerca de 9.1% en el valor de su PIB, que se pierdan más de 44 millones de empleos y que el número de personas en pobreza crezca en 45 millones, o dicho de otra manera, que retrocedamos 10 años en el progreso del continente.

Por eso, en Grupo Urbano estamos comprometidos con la creación y el impulso de esquemas innovadores para la atracción de inversión que permitan la promoción de industrias de mayor valor agregado y capacidad de generación de empleo en nuestras ciudades.

Una propuesta interesantísima en la que trabaja la ONU- Habitat y de la que queremos hablar es el desarrollo de un Atlas Territorial- Industrial Prospectivo, basado en los principios de la nueva economía geográfica y que apunta a generar un análisis estratégico y la consecuente identificación de sectores con gran potencial de desarrollo futuro en territorios específicos. Con esta herramienta que aplaudimos en Grupo Urbano, será posible identificar corredores regionales en los que estos sectores puedan potenciarse y llevarnos a una nueva generación de inversiones de impacto social que generen desarrollo sostenible y prosperidad, y a la vez eviten y mitiguen posibles efectos sociales o ambientales no deseados.

César Hernández, director de Grupo Urbano comenta que esta herramienta consiste en un análisis geográfico multiescala de sectores estratégicos para identificar ventanas de oportunidad para conectarlos con Cadenas Globales de Valor, enfocándolose en la reestructuración de la geografía económica, en la ruptura y acortamiento de eslabones productivos y en la reorganización regional, en el contexto del coronavirus y vacunación y que se complementa con una perspectiva local, donde se tiene en cuenta la economía local, las ventajas competitivas y de aglomeración y el impacto económico y social.

Sin embargo, César Hernández también señala que esta herramienta demanda el diseño e impulso de políticas que mejoren las condiciones de todas las regiones para atraer nuevas inversiones que lleguen a los territorios y sobre todo, que esté pensada para reducir las brechas de desigualdad regional de manera sostenible.

Fuente: ONU Habitat.