Las causas de la delincuencia son diversas, entre ellas la desigualdad y la falta de oportunidades, pero según ONU Habitat y el Eden Strategy Institute, también existe una relación entre la inseguridad y el diseño, la planificación y la gestión urbana y que entre mejor planificada esté una ciudad, el crimen podría verse reducido. Una ilustración latente de esta relación es que las zonas más propicias para las actividades delictivas suelen ser lugares donde no hay suficiente alumbrado público, existen terrenos baldíos, edificios abandonados, calles con difícil acceso y áreas con visibilidad reducida donde es fácil esconderse. Por lo tanto, mejorar el diseño de las ciudades junto a modelos de desarrollo que disminuyan las desigualdades sociales, puede ayudar a reducir el crimen. Estas son algunas iniciativas viables en cualquier ciudad.

  1. Barrios mejor conectados que podrían actuar contra la delincuencia, pues los grupos criminales operan con mayor facilidad en áreas de difícil acceso. Si la ciudad cuenta con calles bien diseñadas y una buena infraestructura, facilita la vigilancia y también la rápida acción de las autoridades.
  2. El transporte público puede reducir la desigualdad ya que las áreas sin transporte público tienden a aislarse y pueden producir una espiral de efectos negativos como desempleo, desigualdad y delincuencia. Más y mejor transporte público facilita a las personas acercarse a más y mejores oportunidades.
  3. Una ciudad compacta tiene más vigilancia, es pertinente combinar espacios residenciales, comerciales y laborales dentro de un mismo barrio para generar una mayor actividad durante el día, pero también durante la noche que permita a quienes lo frecuentan y viven en él, ejercer una observación de lo que sucede alrededor.
  4. Por último, el espacio público bien utilizado y cuidado genera una percepción de orden y seguridad y crea un sentido de identidad social. Es un gran reto para las administraciones fomentar su uso para actividades que beneficien el desarrollo de la comunidad, como el arte, el deporte y la cultura, que desincentivan la delincuencia.

Así pues, los espacios urbanos en malas condiciones o mal planificados envían una clara señal: “aquí no hay nadie que cuide esto ni se preocupe”. Cuidarlos y utilizarlos envía un fuerte mensaje de mejora social y es una estrategia de disuasión del crimen. La planificación urbana, combinada con otras acciones sociales y de seguridad, pueden reducir la delincuencia en las ciudades y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.