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En todas las ciudades a las que vamos a trabajar en que lo mínimo que debemos recibir de cada municipio es la cifra exacta (o al menos la más aproximada) en cada uno de estos cinco procesos esenciales. En la mayoría no existe.

Muy insistentes somos en todas las ciudades a las que vamos a trabajar en que lo mínimo que debemos recibir de cada municipio es la cifra exacta (o al menos la más aproximada) en cada uno de estos cinco procesos esenciales: Educación, Cultura, Recreación, Participación y Deporte. En la mayoría no existe. Y es necesario empezar con un inventario elemental de cada uno, un asunto que parece fácil, pero que definitivamente no lo es.

Un poco de contexto antes de seguir: Medellín, empieza a pensar estrategias de eficiencia administrativa en el gobierno del Alcalde Aníbal Gaviria Correa, y luego de un importante estudio decide hacer una reforma administrativa con la cual se crean, entre otras, unas vicealcaldías y la agencia de educación superior de Medellín, las primeras absolutamente necesarias y la agencia, un super proyecto del que hice parte desde su construcción hasta hacerla realidad, algo así como otro hijo. Una de las Vicealcaldías agrupaba justamente lo esencial: Educación, Cultura, Participación, Recreación y Deporte, una llave que generaba todo el fondo intelectual de la ciudad, con políticas públicas de largo aliento para que se perpetuaran en el tiempo.

Aclarado lo anterior, continúo diciendo que la deficiencia en las cifras es el problema principal, no se tienen medidas las ciudades, y mucho menos en estos temas a los que yo llamo esenciales. Pedir el número de infraestructuras que atienden estos temas es lo más fácil, conocer su estado, es una verdadera incertidumbre, pero saber la categorización del la población atendida, o simplemente el número de personas que están inscritos en cada proceso, ha sido imposible. Hay que tener la cifra, es la medida para poder intervenir cada sector y la herramienta para decidir.

Medellín en este tema de los indicadores medidos y verificables se tiene confianza e independientemente de que algunos estén de acuerdo o no, es tal vez una de las mejores prácticas que tiene la ciudad; cifras claras de cada cartera, con aproximaciones muy precisas, incluso más acertadas que las oficialmente emitidas por el Gobierno Nacional. Ahí hay un punto de partida para ser exitosos. No tiene todo resuelto, pero si sabe en que medida tiene que trabajar para resolverlo, no es una mera expectativa, es un certeza, parte de ello está sustentado en que tiene claro el comportamiento de lo esencial, sabe la necesidad que tiene y trabaja para resolverlo, a largo plazo.

Un ejemplo exitoso para mí es la anteriormente referida Agencia de Educación Superior de Medellín. Un gobierno, recibe dos instituciones universitarias para dejarlas adscritas a la Secretaría de Educación de la ciudad, crea el sistema se créditos condonables para el acceso y permanencia a la educación superior, el siguiente continúa lo que hay y crea otro par de fondos más para ampliar cobertura invierte en las infraestructuras. Llega un nuevo alcalde, crea la agencia de educación superior para articularla y gestionarla a las necesidades de la ciudad, la deja implementada con una estructura definida y llega el gobierno actual, la potencia, le da categoría académica, crea un grupo de investigación asociado a la agencia que observa el comportamiento de la educación superior en la ciudad y aporta 1800 becas para formación en el sistema universitario adscrito al municipio. Una serie de eventos concatenados, que contribuyen a la formación de ciudadanos, suma en confianza y adicionalmente, genera confianza en la ciudad. Felicitaciones a Medellín, a Sapiencia y a los rectores de las instituciones universitarias adscritas a la secretaria de educación municipal, por hacerlo posibles, a sus consejos directivos, a la empresa privada y al equipo de gobierno que pensó e hizo realidad la máxima: La mejor inversión es en educación, aún sabiendo que nadie lo va ver pronto, pero que definitivamente la gran beneficiada es la ciudad.

Decía un ministro de educación colombiano que hay que soñar la escuela que queremos para no perpetuar la que tenemos, refiriéndose a que todos los males de la sociedad se le atribuían a la escuela.

Cortesía: www.elmundo.com
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