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Domingo, 15 Enero 2017
Publicado en Blog
Escrito por Sergio Roldán

Sergio Roldán Gutiérrez

La ciudad global puede sumergirse en el mundo sin problema, pues está actualizada para que su infraestructura se adapte a cualquier lectura, dicho ligeramente una ciudad moderna. La ciudad glocal es la típica, empírica y viva ciudad, que adapta sus tradiciones a lo que el mundo le exige. La ciudad transnaconal es la definición de la mayoría, una ciudad donde viven personas de todas partes, con diferentes tradiciones y requerimientos, una ciudad donde la informalidad rebasa a la ciudad reglada, y es que quiero dejar estas claridades porque el relacionamiento ahora es definitivamente entre ciudades, no entre países y la metodología que se aplica es colaborativa, no competitiva, esa son las premisas. Es que hoy todos somos ciudadanos del mundo, independientemente del país donde nacimos.

Durante la ejecución de un pequeño diagnóstico que hicimos en la ciudad de Curazao, me decía el rector de la universidad que había muchos paisas de la región cafetera colombiana viviendo en la isla, que ya tenían establecimientos de comercio y una gran comunidad en la ciudad desde hacía más de 20 años. Le respondí que el hecho cierto era el de su nacimiento, pero que ahora dudaba de que fueran paisas, puesto que la mayoría de sus parejas eran de otros países y su descendencia había nacido en la isla. Pienso que ya son holandeses. Sin duda, las ciudades no están preparadas para procesar la información que desde el mundo día a día ingresa por todos los medios a ellas, mucho menos, la cantidad de datos que salen, por eso la infraestructura urbana sin la infraestructura humana no funciona, pensar y conocer como lo hace el mundo para actuar en su propio territorio, además, de llevar implícita una pequeña adaptación, necesita un análisis de pertinencia para aplicarse. Los valores de convivencia y tolerancia son comunes a todos los países y todas las culturas, es un mínimo de la formación ciudadana, ese debería ser el punto de partida para la comunicación entre ciudades, que se dirija con mayor fuerza hacia la colaboración que hacia la competencia, facilitando la creación de un perfil de ciudadano glocal que conserve su tradición local pero que esté abierto a intercambiarse con el resto del ciudadanos del planeta.

Está de moda referirse a las cosas como si fueran inteligentes, teléfonos inteligentes, autos inteligentes, ciudades inteligentes, pero es que esa característica es solo atribuible las personas y ahora pareciera que las cosas son inteligentes y los ciudadanos no tanto. Es que no puede ser lógico que se estructuren ciudades inteligentes sin ciudadanos inteligentes, además, ¿quién dice sí lo es, o no? Se invierte mucho en lo infraestructural, en el diseño, en el mobiliario y se deja de lado los parámetros culturales de esta nueva ciudad trasnacional, que no es de nadie y es de todos, las costumbres que ya son una

amalgama, los principios que son comunes a todo el mundo, eso es lo verdaderamente inteligente.

Es extraño, pero mientras más priorizamos en estas ciudades el tener, sobre el ser y sobre el saber, más invisibles nos volvemos. El relacionamiento entre la ciudad y el ciudadano ahora tendría que ser más simbiótico, tanto aporta la ciudad al ciudadano como el ciudadano a la ciudad y si no se construyen mutuamente el efecto es exactamente el contrario: la destrucción inminente.

Fuente: ElMundo.com
http://www.elmundo.com/noticia/Ciudad-globalciudad-glocalciudad-transnacional-/44748

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