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Martes, 13 Diciembre 2016
Publicado en Blog
Escrito por Sergio Roldán - Laura Upegui
EL TERRITORIO COMO SÍMBOLO.

La ciudad es un producto de construcción humana que surge como una entramada red de relaciones sociales, económicas y culturales (Valdés, s,f) que ocurren sobre un mismo territorio y, esas relaciones que ocurren tienden a cambiar en el tiempo afectando la configuración del espacio físico en donde acontecen. Por lo anterior se puede definir a la ciudad como un territorio dinámico en el que ocurren sin número de cambios con el paso del tiempo, pues es el escenario en donde se asientan los intereses de grupos humanos los cuales van dejando su huella en esa entramada articulación de lugares (Zarate, 2011) sobre la que habitan.

Se evidencia entonces que existe una correspondencia entre las acciones de las personas y el territorio donde ocurren, y así mismo los cambios que el territorio urbano va a adoptando repercuten en la relación que tienen los individuos con ese espacio en el que habitan, porque es ese espacio perceptual en el que el ser humano experimenta a través de los sentidos, por lo que se convierte en parte trascendental de las experiencias vividas y recordadas (Harvey, 1997). Esto es porque las personas experimentan y se relacionan de manera especial dependiendo del territorio, y este se convierte en un símbolo por lo que representa como el contenedor de las situaciones. (Harvey, 1997)

Recogiendo lo dicho, es el territorio un determinante de la identidad de la comunidad que lo habita, y por lo tanto este tiene un significado en sus imaginarios, y todos los cambios que haya en el territorio cambian su manera de vivirlo, transitarlo y comprenderlo. (Valera, 1997) A razón de este alto grado de compenetración que existe entre las personas y el lugar en donde pasan la mayor parte de su cotidianidad, las personas pueden generar cambios en la configuración del territorio, así como cada vez que ocurra una transformación de cualquier tipo en el territorio que genere un cambio importante, este por lo tanto será de trascendencia para las personas que están en constante relación con ese espacio.

Cuando se habla de cambios que experimenta el territorio se relaciona con las intervenciones que se dan desde instancias ajenas a la comunidad, como lo es el gobierno municipal, que es el estamento que por excelencia actúa en la ciudad transformando sus condiciones, para mejorar la vida de las personas, (Casanova, 2013) pues con las intervenciones urbanas, los gobernantes buscan crear nuevas formas de relacionarse con el territorio, que conlleva un nuevo sentido social para un espacio que ofrece algo nuevo para las personas, lo que puede nombrarse como un proceso de resignificación del territorio. (Falú and Marengo, s.f)

En relación a lo dicho anteriormente, la resignificación ocurre porque a las intervenciones tienen efectos directos en el imaginario de las personas que habitan y que cohabitan en el territorio, y efectivamente ocurre que socialmente cambia el significado del símbolo al que se asocia el espacio en cuestión. (Falú, & Marengo, s.f)

Un ejemplo de resignificación del espacio urbano a través de una intervención del gobierno municipal, es cuando a partir de una política urbana se constituyen acciones que modifican las relaciones económicas y sociales con el espacio que cambia las dinámicas cotidianas de la comunidad que habita cierto territorio, (Barenboim, 2012) como sucede  con la construcción de cualquier tipo de equipamientos que llevan a las comunidades servicios y garantía de derechos como lo son la educación, el disfrute del medio ambiente, la recreación y el deporte. (Constitución Política de Colombia, 1991)

En el caso específico de Medellín, desde la década del 2000 se observa que la política urbana ha tenido tendencia hacia la construcción de equipamientos de educación y cultura, como los hoy llamados Colegios Maestros (antes Colegios de Calidad), los Jardines Infantiles, los Parques Biblioteca, museos interactivos como el Parque Explora o el Museo del Agua , el Centro de Innovación del Maestro –MOVA. la nueva sede de el Museo de Arte Moderno –MAMM-, y anteriormente la construcción del Parque de las Esculturas, entre otros, que han dejado ver que la apuesta de la ciudad ha sido hacia la cualificación de las cualidades del territorio desde la formación de intangibles en la sociedad, desde la ubicación estratégica de estas edificaciones en medio de las dieciséis comunas y veintiún corregimientos en los que está dividida administrativamente la ciudad. Con la construcción de estos equipamientos, Medellín ha direccionado el desarrollo de su territorio porque ha generado nuevas centralidades y referentes que le han dado nuevos significados a espacios degradados y con un alto grado de relacionamiento con el conflicto urbano que ha aquejado a la ciudad.

En esa misma línea, y con la intensión de generar nuevos espacios que complementen las actuaciones del los anteriores gobiernos municipales, se planta la construcción de Ciudadelas Universitarias que son “complejos que articulan funciones educativas, de extensión cultural, investigativas, de divulgación de la ciencia, la cultura y el arte, para el aprendizaje y transferencia de conocimiento y de innovación tecnológica, científica y social; con posibilidades de prácticas ”,  siendo esta la definición que se les da en el Artículo 104 el Plan de Ordenamiento territorial del Municipio de Medellín (Acuerdo Municipal 48, 2014)

BREVE CONTEXTO

Como se anunció brevemente en el apartado anterior las décadas de 1980 y 1990 para Medellín, marcaron no sólo su nombre sino también a su población y a su territorio, tras haber sido denominada como la ciudad más violenta del mundo (Fukuyama y Colby, 2011), pero luego de más de 20 años de una guerra entre grupos rivales armados e ilegales que defendían territorios, tomando el control de los barrios de forma violenta, Medellín surge como una ciudad con un futuro promisorio, gracias a cambios estructurales en la forma de gobernar, de intervenir el territorio y en la forma en como sus habitantes participan cívicamente.

Es así como la ciudad de Medellín a partir de la llegada del Siglo XXI ha vivido una transformación acelerada en búsqueda de mejorar su imagen desfavorable ante el mundo y la condición de vida de sus habitantes. Pero para que ocurriera una transformación en Medellín era necesario que confluyeran un sin número de eventos, entre ellos la divulgación de Ley de 388 de 1997, que demarca el nacimiento de una política urbana de carácter nacional y para los municipios, y la urgente necesidad de la mejorar de las cualidades de las comunas y los barrios con mayores deficiencias, a partir de intervenciones que incluían la instalación de equipamientos de transporte, de educación y de salud, para satisfacer las demandas de las comunidades y garantizar el acceso a derechos constitucionales, que hasta ese momento no habían sido llevados a estos lugares y que eran evidencia de la inequidad y excusa para la exacerbación de la violencia urbana para el caso de Medellín. (Ministerio de Desarrollo Económico et all, 1995)

Con el comienzo de la aplicación de una política que permitía a los municipios planear su territorio, Medellín comienza a  invertir en su territorio a través de una mirada estratégica que le permitirá llevar equidad a sus habitantes con proyectos integrales que además de un componente de mejoramiento físico, tuviera una línea vertebral cimentada en la participación ciudadana para construir ciudadanías que lograran liderar los cambios a futuro. Una de las comunas intervenidas fue la 13. San Javier, dado que este lugar ha sufrido constantemente por la violencia ocasionada por el enfrentamiento de diferentes actores armados al margen de la ley, tales como las Milicias Urbanas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, del Ejercito de Liberación Nacional, ELN, las facciones urbanas de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, y otros grupos que han hecho presencia a lo largo de la historia de los barrios de esta comuna. Pero luego de una agresiva estrategia militar en el año 2002, en la que se intentó reducir las acciones violentas de estos grupos, se convino desde la Administración Municipal del momento, retribuir a la población con la construcción de la línea J de Metrocable, y el Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave, acompañado de un Proyecto Integral Urbano, PUI, que consistía en mejorar la comuna a partir de la construcción de equipamientos y obra pública, tales como corredores, parques lineales, instituciones educativas, centro de salud, entre otros, que se dispondrían en beneficio de la población de la comuna. (EDU, s,f)

Habiendo terminado esta primera fase de intervención, en el año 2012 se da apertura a la Cárcel de Pedregal, ubicada en el corregimiento de San Antonio de Prado al suroccidente de Medellín, y allí son trasladadas todas las reclusas del centro penitenciario el Buen Pastor, que se encontraba entre las comunas 12. La América y la 13. San Javier, cercano al Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave. Al mismo tiempo la comunidad religiosa con el mismo nombre que tenía su convento contiguo a la cárcel, se traslada a otra sede y vende el lote de más de cinco hectáreas en donde estaba la cárcel y el convento al Municipio de Medellín, quien lo destina a la construcción de una sede universitaria, también denominada Ciudadela Universitaria de Occidente, que estaría a cargo de la sinergia de tres las instituciones universitarias adscritas al Municipio de Medellín: Pascual Bravo, Colegio Mayor de Antioquia y el Instituto Tecnológico Metropolitano, ITM.

La construcción de la Ciudadela universitaria de Occidente, enmarcaría el fin de un proceso de alrededor de 15 años de intervención en la comuna 13. San Javier, y con ella se busca integrar a su población con la de la comuna 12. La América, quienes siempre han estado separados por la barrera física en la que se constituyó la cárcel del Buen Pastor. Este nuevo equipamiento educativo se plantea como un gran parque en el que las personas puedan transitar del tal modo que se comuniquen territorios que han estado separados desde hace 115 años, cuando la comunidad religiosa y la cárcel se instalaron allí.

Las Ciudadelas Universitarias se definen desde su componente físico, como espacios en los que se construirá infraestructura de educación para el alojamiento de los programas académicos de las universidades e instituciones universitarias, que sean pertinentes para la comunidad y el sector económico  y productivo de la ciudad. Esta infraestructura ofrecerá espacios para la educación totalmente dotados que pueden ser usados por las instituciones que en su momento se alíen al proceso.

La entidad encardada de desarrollar el proyecto y de generar las sinergias para la materialización de las Ciudadelas Universitarias es la Agencia de Educación Superior de Medellín Sapiencia, que es la única Unidad Administrativa Especial de Colombia que concentra todas las acciones del gobierno municipal direccionadas a la educación superior, como por ejemplo: el financiamiento de las oportunidades de acceso, permanencia y graduación que se brindan a los habitantes de Medellín por medio de créditos condonables, que buscan facilitar la consolidación de una masa intelectual en la ciudad que soporte la ruta de desarrollo trazada para el futuro. Además, Sapiencia debe implementar la política de educación superior de la ciudad a través de la generación de alianzas que puedan mejorar el relacionamiento de los actores que participan en los procesos educativos desde todos los frentes, para lograr el cumplimiento de metas colectivas de impacten en mayor dimensión a la ciudad.
Una de esas metas es lograr la construcción de las Ciudadelas Universitarias, entre ellas la que se ubicará en el occidente de la ciudad. Este se considera como un proyecto que tendrá alto impacto urbano, social y educativo, con una inversión de más de 120.000 millones de pesos, busca generar espacios de encuentro académico, cultural, deportivo y social, entre otros, para la ciudadanía en general y particularmente para los sectores de mayor influencia: las Comunas 12. La América y 13. San Javier, al ofrecer alrededor  diez mil nuevos cupos.


CIUDADELAS UNIVERSITARIAS COMO UN PROYECTO DE RESIGNIFICACIÓN DEL TERRITORIO.

Conociendo el contexto y las cualidades de territorio en el que se emplaza la Ciudadela Universitaria de Occidente, lugar que se ha caracterizado por estar marcado por la presencia del conflicto armado a escala urbana, y específicamente en el predio en donde se ubica este equipamiento se encontraba el centro penitenciario del Buen Pastor y los conventos que alojaban a la comunidad religiosa con el mismo nombre. Tanto la cárcel como los conventos fueron hasta hace poco una barrera entre dos comunidades que estando contiguas no se relacionan ni se sienten vecinas.

Las comunidades referidas son las de las Comunas 12. La América y 13. San Javier, entre las cuales se encuentra el predio en el que se construye la Ciudadela Universitaria de Occidente, que se convertirá en un entorno formativo que favorecerá la interacción del conocimiento con la sociedad, respondiendo a la descentralización de la educación superior del municipio de Medellín, como uno de los pilares de la política de la educación del municipio y que busca la integración de la ciudadanía a través de un espacio que llame al relacionamiento fluido, al desaparecer las barreras físicas, y que también ofrezca pertinencia social y académica al articular   a la educación media (se refiere a los dos grados posteriores a la educación secundaria denominados “décimo y undécimo”) y el sector productivo.

En cuanto a la articulación de la Ciudadela Universitaria de Occidente con la educación media, el Estado, el sector productivo y la ciudadanía, requirió de la formulación modelo de sostenibilidad en el que los cuatro actores participan desde su posición, en la construcción de la Ciudadela como un proyecto de relacionamiento que los integra para mejorar la calidad de los procesos educativos, que sea viable económicamente gracias a la concurrencia de actores que dispongan recursos para su mantenimiento.

En este modelo todos los actores proponen y aportan desde sus recursos  para fortalecer a Medellín como una ciudad competitiva, proceso de transformación que puede tardar veinte o mas años, pues toca todas las áreas de las ciudades. (Osmont, 2003) Pero Medellín puede logar un alto nivel de articulación de los actores nombrados y poner en práctica estrategias que aseguren su competitividad y la generación de empleo, eleven o al menos mantengan la calidad de vida de sus habitantes, promuevan un urbanismo más sostenible, o favorezcan una democracia local más participativa. (del Valle, 2013)

Se observa entonces que luego de ser descritas las Ciudadelas Universitarias, como un nuevo equipamiento además de ser un espacio para la educación, que está cambiando la forma en como los ciudadanos se relacionan con su territorio porque cambiará radicalmente su significado por varias razones: (i) al convertir un predio que había constituido una barrera alrededor de la cual se formaron dos comunidades que no se relacionan entre sí aún estando juntas; (ii) al dar un nuevo significado a la Comuna 13. San Javier, pues en donde antes se concentraba parte del conflicto armado que aquejaba a Medellín, habrá una gran infraestructura dedicada a la formación, a la investigación, la innovación, la integración social y la recreación; (iii) porque a un lugar de la ciudad en donde solo se entraba para recibir un castigo por haber cometido un delito, próximamente los habitantes podrán habitarlo pero en este caso, para romper cadenas con el conocimiento.

Aunque pudiera parecer muy ambicioso el proyecto de la Ciudadela Universitaria de Occidente especialmente, es necesario que las intervenciones en áreas con graves problemáticas requieren de las más innovadoras formas de irrumpir en el territorio para compensar las falencias del pasado en cuanto a la capacidad de respuesta de los gobiernos para dar solución a la segmentación social (Subirats, J., & Blanco, I., 2009) que se derivó, en el caso de la Comuna 13. San Javier en un conflicto armado que tuvo las más graves consecuencias.

Lo que se busca entonces es cambiar la connotación de ese espacio social que está aún cargado con un conjunto de sentimientos, imágenes y reacciones con respecto a su simbolismo (Harvey, 1997) con una intervención altamente compleja pero que logre terminar la tarea emprendida hace 15 años, de resocializar un territorio que era asociado con temor, muerte, dolor, guerra, degradación, y lograr convertirlo a la vuelta de los años en un espacio para la vida, la educación, la participación ciudadana y la confianza en la ciudad.


CONCLUSIONES:

El territorio como un elemento constitutivo de una ciudad, es la plataforma en la que los ciudadanos desarrollan sus vidas, lo que lo convierte en un actor más de los hechos vividos en él, por lo que puede decirse que tiene un componente social que le da su significado, el cual puede variar a través de los años gracias a la acción de los mismos grupos humanos que lo habitan o por la acción del Estado por medio de los gobiernos municipales, quienes desarrollan la política urbana para el mejoramiento de las cualidades de la ciudad para aportar a la calidad de vida.

Hoy las ciudades están viéndose obligadas a la reconfiguración de su espacio para mejorar tanto la habitabilidad como su imagen ante el mundo, y es por eso que Medellín ha hecho grandes esfuerzos por reciclar suelos para ubicar equipamientos para poder con ellos garantizar derechos a los habitantes de la ciudad, y también poder generar nuevos referentes territoriales a través de la educación, la cultura, la recreación y el deporte, y así poder iniciar la reparación a la población por el conflicto urbano vivido entre las décadas de 1980 y 2000.

Las Ciudadelas Universitarias son un proyecto que hace parte de la estrategia desde lo territorial para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de la Comuna 13. San Javier especialmente, pero que llegar para dar oportunidades de acceso, permanencia y graduación a los jóvenes y adultos de la Medellín a través de la ampliación de la oferta gracias a la disposición de espacios en los que las universidades e instituciones de educación superior de la ciudad o de fuera de ella puedan llevar sus programas a nuevos estudiantes en sus propios territorios.

El modelo de Ciudadelas Universitarias se ha constituido como el motor de la descentralización de la educación superior, como una política que busca llevarla a los estudiantes a sus comunas corregimientos con el fin aumentar la cobertura con criterios de calidad y equidad, además de aumentar presencia institucional que legítima las acciones del gobierno sobre el territorio. Este proyecto además de su componente territorial ha desarrollado un modelo de sostenibilidad y de correspondencia de Pentahélice (Universidad-Empresa-Estado-Ciudadanía), en el que el sector educativo y el productivo establecen canales de comunicación propiciados por Sapiencia para la retroalimentación de los contenidos de los programas académicos para la formación de profesionales integrales que puedan aportar al desarrollo integral de los habitantes de la ciudad, y poder así alcanzar objetivos como la consolidación de Medellin como una ciudad innovadora reconocida en el mundo.
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